Caminando con Jesus

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Cuenta una historia no contada hasta ahora, que una estrella en una noche oscura hace muchos años, empezaba cada vez más a brillar con más fuerza y hacerse más grande en el firmamento.

En una posada una niña miraba el cielo y veía como la estrella se acercaba e iluminaba más la noche, de su ventana bajo corriendo donde su mama y le dijo: “mama ven a ver el cielo viene a vernos ven mama".

La madre le dijo, que bien, pero no puedo ir ahora tengo cosas que hacer, mira como está llena la posada y tu papa necesita mucha ayuda, la gente no cabe aquí.
Ella, la niña, corrió entonces donde el papa y le dijo lo mismo que la había expresado a la mama: “ven a ver que el cielo ha venido a visitarnos”, pero el con las múltiples ocupaciones ni le puso atención.

Ella con tristes asubio nuevamente al ático y puso sus codos en la ventana y levanto sus ojos mojados por la tristeza de no haber sido escuchada, y se sorprendió al ver que la estrella estaba más cerca.
Se quitó de la ventana fue a buscar a su hermana que estaba durmiendo y le dijo: “mira, ven a ver”.

La hermana se levanto fue a la ventana y dijo: “que tengo que ver”, mira dijo niña, mira la estrella. La hermana dijo, esta bonita, pero déjame dormir un poco que tengo que levantarme temprano ayudar a mama y a papa hacer los desayunos para todas las personas que están en la posada, se quedó dormida de nuevo.

En eso su habitación quedo iluminada un poco más y la luz despertó a la hermana, que le dijo apaga esa lámpara, y ella le dijo no soy yo es la estrella, y corrió a la ventana y vio que la estrella se estaba acercando y de repente oyó a su papa que le decía a un hombre acompañado de una joven montada en un burro: “lo siento no hay posada, todo está lleno, todo. Oyó como el hombre le suplicaba, pero su papa abrió la puerta del negocio y le dijo mire usted mismo, todo está lleno.
Aquel hombre se acercó a la joven y le puso la mano en la barriga y en ese momento la niña vio que estaba embarazada, y oyó cuando el hombre dijo: “no te preocupes Dios nos indicara donde quedarnos”.
La niña bajo corriendo y al acercase a ellos le dijo: cuanto lo siento, pero más adelante hay un establo donde yo voy cuando estoy triste y sobre todo cuando no me hacen caso.
Aquel hombre le dijo gracias a la niña, y la niña miro a la joven quien le sonrió y la joven le dijo: “acércate” y poniéndole la mano en la cabeza le dijo: “Dios te lo agradece”, aquella niña lloro de la emoción y salió corriendo de nuevo para su habitación y bajo corriendo con su manta y le dijo a la joven embarazada, para que se cubra del frio de la noche.
El hombre se marchó con la joven en el burro camino al establo y ella lo siguió en la distancia, y vio cuando llegaron al establo y se acomodaron.

De repente vio que todo se ilumino y vio que la estrella que ella había visto estaba arriba del establo y danzaba de alegría y vio como del cielo bajaron los ángeles y cantaban: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”

Mirando al establo de nuevo vio como un niño miraba a la joven y de el salía una luz más hermosa que la estrella, y vio como muchos animales empezaban a emitir sonidos y los pájaros en la noche empezaron a cantar y las ovejas empezaron también a emitir sonidos, era como si todos fueran parte del coro de los ángeles que cantaba “Gloria a Dios y en la tierra paz a los hombres que aman al Señor “
A su lado un ángel de los que estaban cantando se puso a su lado y le dijo: “Dios está contento contigo y siempre lo estará porque supiste ver los signos de los tiempos y tuviste un acto de amor con Dios y con los demás. Y diciéndole: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra y en los corazones como el tuyo”, se marchó…

             Historia de un burro en la noche en que la Luz iluminó al mundo

 
Testigos del nacimiento de Jesús estuvieron varios animales, que al verlo reconocieron que aquel Niño no era un niño común y corriente, sino que era un Niño  muy especial.
Entre éstos, estaba un burro, que no dudó en ningún momento en vigilar y estar atento del Niño, y en su distancia lo observaba y cuando el Niño se movía o lloraba, el burro rebuznaba queriendo cantarle una canción de cuna al Niño para que se durmiera.

La Madre del niño, lo miraba y con la mano le decía: 'El está bien, descansa"

Desde aquel día la vida le cambió por completo a este burro, le contaba a cualquier animal que veía de la historia del nacimiento de este Niño, y cuando tuvo su propio hijo continuamente le contaba la historia de la noche que se iluminó con la presencia de un Niño en su pesebre.

Al pasar el tiempo, la historia que contaba paso a ser un relato que ya muchos no creían del todo, pero él insistía en contarla, y le decía  a su hijo: algún día encontrarás a este niño.

Un día llegaron dos hombres a casa de su amo y desamarraron al hijo de este burro y cuando el amo
preguntó, ellos respondieron: el Maestro lo necesita,  al ver que su amo no dijo nada sino que aceptó que se  llevaran a su hijo, éste siguió en la distancia a su hijo.


Cuan grande fué su sorpresa al ver en la distancia al Maestro y  ver cerca de Él a la madre de éste, y en seguida la reconoció y rebuznó de alegría, de felicidad, tiró patadas al aire.  Los que estaban cerca de ahí  pensaron que se había vuelto loco, pero la Madre se acercó y le dijo: " Si! ése es el Niño, y cuan grande fué su alegría al ver aquel Niño, montado ahora en su hijo, se arrodilló y lloró, Maria le pasó su mano y le dijo: por haber contado a todos sobre la noche en que la Luz iluminó el Mundo desde tu pesebre, hoy tu hijo entra triunfante a Jerusalén llevando al Salvador.

El burro rebuznó fuerte, bien fuerte, de alegría y en su rebuzno le decía a su hijo:  ¡ése es el Niño, ése es el Niño!.

El joven burro al ver como la gente tiraba sus mantos, ramas y  clamaba a Aquel que él llevaba,  reconoció que era alguien muy especial y al oír a su padre rebuznar diciendo ése es el Niño, es  el Niño de quien te hablaba, levantó la cabeza orgulloso de que la historia de su padre sí era verdadera.  

Al entrar a Jerusalén Jesús se desmontó, lo miró a los ojos  y pasándole la mano por su cabeza le dijo: "gracias por llevarme en tu espalda y dile a tu padre que gracias por cuidarme la noche en que nací"

Ahora al pasar el tiempo este joven burro, ya no tan joven, contaba a otros la historia de su padre "cuando la Luz iluminó en la noche al mundo desde un pesebre", y contaba además la historia del día en que el Sol danzó y las piedras cantaron y los Ángeles volaron sobre Jerusalén e hicieron coro cantando: " Hosanna, bendito, bendito sea Dios”
Aquel domingo el llevada en su espalda a Jesús.

Felix Miguel Santana

 

 UNA HISTORIA DE REFLEXION    "EL ARBOL DE LA VIDA"

 AUTHOR FELIX MIGUEL SANTANA


        Cuenta una leyenda que en la zona del rio Yurua, en el Amazona en Perú, existió un rey o cacique o jefe que tuvo dos hijos mellizos.  La tradición decía que al momento de nacer un hijo del Rey, el Rey tenía que ir a las montanas sagradas y allí sembrar una semilla de un árbol de fruto para que esta germinara y creciera.  Como en este caso el rey tuvo dos hijos, sembró dos semillas.

      Cuenta la leyenda  que al momento de sembrarla tenía que decir el nombre del hijo, ya que ese árbol que nacería tendría una conexión especial o mágica con la vida del niño, lo que el niño hiciera en su vida quedaría reflejado en el árbol.    Cuando los dos niños  tuvieron edad de entendimiento, su padre, el rey, los llevo a la montana sagrada para así completar con la tradición que había empezado el día en que nacieron ellos.        Frente a frente los dos niños a sus arboles, estos se inclinaron en señal de referencia a ellos y a su padre, y como un acto de encanto los arboles a su vez se inclinaron hacia ellos y a su padre.

       Su padre le explico: estos arboles son sus vidas, lo que ustedes hagan en la vida quedara grabada en ellos.  Tomando un cuchillo corto levemente la mano de sus hijos, y al instante una cicatriz salió en el tronco de cada árbol.

Si eres justo, buen hijo, buen guerrero, buen ciudadano el árbol crecerá y sus ramas serán grandes y frondosas, y en ellas vendrán los pájaros del cielo a anidar y buscar refugio en el, y los animales a cobijarse bajo su sombra.

Si no eres justo, ni buen hijo, y esclavo de tus pasiones, de tus vicios, el árbol crecerá lento y sus hojas por cada pecado en tu vida se irán secando.

El padre prosiguió, si eres cuidadoso y te preocupas por el cuando llegues a viejo podrás encontrar una buena sombra para descansar.

Al principio cada año los jóvenes iban a la montana sagrada a ver a sus arboles y abonarle la tierra y le podaban  las ramas para que creciera mas saludable.

 A medida que fueron creciendo los hermanos,  uno de los dos se fue entregando poco a poco a una vida de menos justicia, de mentiras, de desorden, de vicios, y aunque era un buen guerrero y valiente, tenia mucha violencia en el, y era poco prudente, pero demostraba lealtad y cariño a su padre,  y solo visitaba la montana sagrada cuando sabia que el árbol tenia frutos para buscarlo y negociarlo por favores.

Pero no se ocupo mas de abonar aquel árbol, ni de cuidarlo mas.  Cuando le preguntaba su otro hermano,  porque no iba, el respondía abra,  tiempo para eso, o sea en el futuro, mientras tengo otras cosas mas importante.

 En cambio el otro hermano se convierto en un joven justo, buen hijo y en un buen guerrero, quizás no tan buen guerrero como su hermano, y siempre demostró lealtad, cariño y respeto por su padre, cuando se equivocaba pedía perdón y trataba de remediar su falta;  iba varias veces durante cada año a ver a su árbol para cuidarlo, y sus frutos los regalaba a aquellos que necesitaban ayuda.

 Llego el tiempo en que el Padre ya cansado por la edad, decidió nombrar a su sucesor, y llamo a sus ministros y les dijo ha llegado la hora de nombra a mi sucesor, y pidió consejos a ellos.  Hubo ministros que apoyaban a uno de sus hijos, y otros que apoyaban al otro, por la razón que fuera, ya sea porque debían favores o porque así lo creían, el resultado era que estaban  divididos.

 El rey dijo, solo hay una manera de saber cual de ellos será mejor rey.  Llamando a los dos hijos, subió con ellos a la montana sagrada. 

 En el camino les dijo, sé que ambos dicen quererme y respetarme, y no lo dudo, pero para ser rey se necesita más que buenas intenciones, se necesita el coraje de hacer las cosas correctamente aunque te cueste sudor y sangre.

 Al llegar frente a frente a los arboles, a sus mentes llego el recuerdo de aquel primer día en que estuvieron frente a frente por vez primera ante ellos, pero ahora la realidad de los arboles era totalmente diferente.

 El  árbol del hijo poco justo, violento, entregado a sus caprichos estaba con muchas ramas secas y pocas hojas, y en las pocas ramas verdes con hojas eran escasos los pájaros que buscaban refugio en el.

 El árbol del hijo  mas sensato, justo, su árbol era mas grande, frondosos, con enormes hojas verdes, y aunque tenia algunas ramas secas sin hojas, las demás ramas verdes habían venido a cubrirlas en una especie de protección o solidaridad.   Y bajo aquel follaje había una cantidad considerable de pájaros y animales que habían buscado protección y sombra.

 Como aquel primer día los arboles quisieron inclinarse frente a ellos, pero solo aquel árbol frondoso y verdoso pudo hacerlo, aunque el otro árbol trato, y trato pero no pudo hacerlo, estaba cansado y maltratado.

 El rey al ver las condiciones de aquel árbol lloro y le dijo a su hijo, que has hecho con tu vida, pensaste que nunca me daría cuenta de tu realidad, tendrías que saber que este momento llegaría en que nos volveríamos a reunir frente a frente con la vida.

Y Mirando a su otro  hijo le dijo, bajo las sobras de ese árbol de hojas verdes muchos animales, aves han encontrado refugio, y tú en tu vejez también la encontraras.

E inclinándose ante su hijo le dijo: “salve el nuevo rey” y quitándose la corona se la entrego a su hijo, en aquel momento el árbol frondoso se sacudió de alegría y todas las aves volaron alrededor del nuevo rey y los animales todos se postraron ante el rey.

           Cuando naciste Dios te dio un árbol de la vida, ¿que tú has hecho con ese árbol, que has hecho con tu vida?

 ¿Si Dios te llamara en este momento a que fueras con El a ver el árbol de tu vida como lo encontraría?, ¿con ramas y hojas secas o con algunas verdes o con muchas hojas verdes? O lo encontrarías sin hojas?

Vienen los demás buscando refugio en ti, o se van porque no encuentran sombras donde cobijarse en ti.

Cada acto de egoísmo, de violencia, cada mentira, cada injusticia, cada atadura, etc. Va secando poco a poco las hojas de nuestro árbol de la vida. 

En esta época de cuaresma es el mejor momento para reconocer y pedirle al Señor que nos ayude a cambiar, a cambiar eso que nos impide ponernos en sus Manos.

 Yo te invito a ti a dar un paso de cambio, a un paso de liberación, eso que te impide o te ata a que no puedas abandonarte en las manos de Jesus, pídele a EL que te ayude a cambiarlo, que venga en tu auxilio y te salve.

 Oración:

Señor tu qué quieres tomarnos de tus manos, que quieres sostenernos en tus brazos,  como los niños,

 Te pido que transforme mis hojas secas en verdes, las hojas que he arrancado la hagas crecer de nuevo,  mis ramas secas en verde, mi árbol marchito en vida.  

El árbol de nuestras vidas, nosotros le colocamos las hojas que queramos, o le dejamos las hojas que queramos,  o vivimos en primavera o vivimos en el invierno, es nuestra decisión.   Señor que bajo mi árbol se cobijen otros, que otros puedan por medio de mi, encontrarte a ti.    Señor que nuestro árbol de la vida sea una primavera constant…