Algunas preguntas a contestar sobre este WebSide. 1.- Quienes somos: Laicos comprometidos con el Evangelio de Nuestro Señor Jesús. El profeta Oseas, uno de los Profetas Menores, en el Capítulo 4, 6 dice: " Mi pueblo perece por falta de conocimiento" algunas versiones dicen: "Mi pueblo languidece por falta de conocimiento," profetiza una verdad que resuena en los corazones de nosotros, porque es cierto. Es doloroso ver como tantos hermanos son confundidos en su Fe y abandonan su Iglesia por ignorancia, por falta de conocimiento, y peor aún algunos hasta abandonan totalmente su creencias, y es doloroso ver como algunos siguen a hombres que se anuncian como la re- encarnación de nuestro Señor Jesús. Mi hermano que lees estas palabras, te digo que estos grupos, tienen seguidores y algunos son economicamente solventes. Comó puede ser eso? Muchos por ignorancia se dejan engañar por la serpiente que esta muy activa trabajando para alejar a los Siervos de Dios de su gracia. Por eso aquellos que han sentido la misericordia de Dios deben salir a la palestra pública a llevar la verdad del Evangelio y llevar luz aquellos hermanos que estan confundidos. Eso es lo que nosotros queremos hacer en estos tiempos en que vivimos, llevarle a los demas el Evangelio del Amor, de la Vida, el Evangelio de la Verdad. De una manera sencilla y con mansedumbre espiritual. Nuestra meta sera llevar la verdad de la Revelación y las enseñanzas de la Iglesia a los demas. Nuestro lenguaje sera simple, un lenguaje de amor y comprensión. No queremos imponer nada, sino como dijo Juan Pablo Segundo, queremos conquistar su alma, solo queremos abrirle el apetito de conocer, de aprender mas de nuestra FE, solo queremos darle las herramientas necesarias para que en el mañana usted sea un miembros importantes en la cadena de la Evangelización, en la cadena de la Fe.
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS OBISPOS DE LAS REGIONES NOROCCIDENTALES DE CANADÁ CON MOTIVO DE LA VISITA "AD LIMINA" “ Enseñar la fe y evangelizar significa proclamar al mundo una verdad absoluta y universal; pero debemos hablar de un modo apropiado y coherente, que permita a la gente acoger dicha verdad.
Reflexionando sobre lo que eso implica, Pablo VI especificó estas cuatro cualidades: perspicuitas, lenitas, fiducia y prudentia, es decir, claridad, mansedumbre, confianza y prudencia (cf. Ecclesiam suam, 75). Hablar con claridad quiere decir que debemos explicar de manera comprensible la verdad de la Revelación y las enseñanzas de la Iglesia. No sólo debemos repetir, sino también explicar. En otras palabras, hace falta una nueva apologética, que responda a las exigencias actuales y tenga presente que nuestra tarea no consiste en imponer nuestras razones, sino en conquistar almas, y que no debemos entrar en discusiones ideológicas, sino defender y promover el Evangelio. Este tipo de apologética necesita una "gramática" común con quienes ven las cosas de forma diversa y no comparten nuestras afirmaciones, para no hablar lenguajes diferentes, aunque utilicemos el mismo idioma. Esta nueva apologética también tendrá que estar animada por un espíritu de mansedumbre, la humildad compasiva que comprende las preocupaciones y los interrogantes de los demás, y no se apresura a ver en ellos mala voluntad o mala fe. Al mismo tiempo, no ha de ceder a una interpretación sentimental del amor y de la compasión de Cristo separada de la verdad, sino que insistirá en que el amor y la compasión verdaderos plantean exigencias radicales, precisamente porque son inseparables de la verdad, que es lo único que nos hace libres (cf. Jn 8, 32). Hablar con confianza significa que, a pesar de que otros puedan negar nuestra competencia específica o reprocharnos las faltas de los miembros de la Iglesia, nunca debemos perder de vista que el evangelio de Jesucristo es la verdad a la que aspiran todas las personas, aunque nos parezcan alejadas, reticentes u hostiles.